¿Cómo puede averiguar si su hijo es alérgico a la leche de vaca? ¿Y qué hará el médico de su hijo para dar con un diagnóstico correcto?
Qué sucede en la consulta del médico:
Para diagnosticar la APLV su pediatra necesitará algo más que una simple prueba. A la hora de decidir si su hijo padece una alergia alimentaria se tendrán en cuenta los síntomas del niño, su historial médico y una evaluación, así como los resultados de las pruebas.
Pruebas de diagnóstico que el médico podría querer llevar a cabo:
El médico debe utilizar toda la información antes mencionada para decidir qué pruebas de alergia son necesarias. Las pruebas de alergia pueden incluir análisis de sangre y pruebas cutáneas, así como dietas diagnóstico. El tipo de prueba que el médico considere apropiada dependerá del tipo de alergia que se sospeche.
A las pruebas cutáneas se les da preferencia porque son más rápidas. Cuando las reacciones alérgicas se producen de modo inmediato después de que el niño ha ingerido el alimento , es más probable que una prueba cutánea o un análisis de sangre dé positivo, mientras que los síntomas que aparecen después de un tiempo son más difíciles de probar en la sangre.
No siempre calzan los resultados con los síntomas
Tenga en cuenta que este tipo de pruebas de alergia son sólo una parte del proceso diagnóstico ya que se pueden producir resultados erróneos positivos o negativos. Esto significa que su hijo puede mostrar síntomas de alergia a pesar de que la prueba diga que no es alérgico.
Las dietas diagnóstico, como dietas de eliminación o exposición a alimentos, se pueden elegir cuando las reacciones alérgicas se produzcan horas o días después de haber ingerido el alimento.
Con la información de los antecedentes médicos de su hijo, los síntomas y las pruebas de alergia, usted y el médico de su hijo serán capaces de desarrollar un plan para controlar los síntomas.
Qué esperar?
- No confundir alergia con intolerancia
- La principal diferencia es que la APLV es una alergia alimentaria, lo que significa que el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada ante una o más proteínas presentes en la leche de vaca. Para evitar una reacción alérgica a los alimentos, es importante evitar la ingesta de la proteína.
- La intolerancia a la lactosa es la incapacidad para digerir el azúcar de la leche (denominado lactosa). Se trata de una intolerancia alimentaria, lo que significa que el cuerpo no puede digerir este nutriente. El sistema inmunitario no se ve implicado por lo que no se produce ninguna reacción alérgica. Síntomas como hinchazón, dolor abdominal, flatulencia o diarrea pueden ser signos de intolerancia a la lactosa. Ni la piel ni el aparato respiratorio suelen verse afectados. Una vez más, los síntomas de la intolerancia a la lactosa sólo se pueden controlar si se evitan todos los alimentos que contengan lactosa, como por ejemplo, todo tipo de leche y productos lácteos. Por fortuna, los productos lácteos y la leche sin lactosa están disponibles en la mayoría de las tiendas y pueden ser una buena alternativa.
Estudio en la alergia a la proteína de vaca.
1. Pruebas de punción cutáneas (SPT o PST)
Las pruebas de punción cutáneas son muy precisas en el diagnóstico de la alergia a la leche de vaca. Se colocan pequeñas gotas de leche de vaca o de otro alimento posible causante de la alergia en el antebrazo del niño. Se efectúa un pequeño pinchazo en cada gota sobre la piel. Si la piel del niño se enrojece y le pica, suele significar que es alérgico a ese alérgeno en particular. A esto se le conoce como reacción positiva. Si no muestra ninguna reacción en la prueba, todavía existe la posibilidad de que su hijo tenga una alergia alimentaria. Esto puede ocurrir si su hijo muestra reacciones tardías después de la ingesta del alimento, lo que se denomina una reacción no mediada por IgE.
Las pruebas de punción cutáneas son bastante rápidas. Por ello se utilizan a menudo como primeras pruebas para evaluar qué alimentos provocan la producción de anticuerpos. Una vez que se identifican los alérgenos, el médico puede realizar pruebas más específicas (por ejemplo: RAST).
2. Prueba epicutánea (APT) Parche
Con una prueba epicutánea (APT) se pueden analizar los síntomas de aparición tardía y, en concreto, la dermatitis atópica y los síntomas abdominales tardíos. La APT tiene la ventaja de ser capaz de demostrar la APLV, incluso cuando las pruebas de punción y los análisis de sangre dan negativo. El extracto alergénico de los alimentos se aplica sobre una almohadilla que se pega a la piel de la espalda del niño y se mantiene colocada entre 24 y 72 horas. La ATP diagnostica la reacción de los llamados linfocitos T (parte de los glóbulos blancos que tienen una función inmunitaria importante).
3. Pruebas IgE específicas (antes conocidas como prueba RAST)
Las pruebas IgE específicas son análisis de sangre que pueden medir la concentración de anticuerpos específicos en la sangre del niño. Estos anticuerpos se denominan IgE. Los niveles de IgE en sangre suelen ser más elevados en niños con alergias o asma. Si la RAST es negativa, todavía es posible que su hijo padezca una alergia alimentaria; no obstante, en este caso se trata de una reacción tardía o no mediada por IgE.
4. Dieta de eliminación
El médico de su hijo le puede recomendar una dieta de eliminación para probar que su hijo reacciona a alimentos como la leche de vaca, los huevos, el trigo o la soja. Con los resultados obtenidos de esta dieta de eliminación, el historial médico de su hijo y los análisis de sangre, así como con el diario de los alimentos y síntomas, su médico tendrá algo con lo que trabajar cuando trate de dar con un diagnóstico. La organización de una dieta de estas características requiere la estricta supervisión del o médico de su hijo. El alimento sospechoso de causar el problema será eliminado de la alimentación de su bebé durante una o dos semanas. Es importante que evite los alimentos que contengan el elemento que podría desencadenar los síntomas. El médico le dará instrucciones precisas sobre cómo hacerlo y es probable que prescriba una fórmula con aminoácidos sin proteína de leche de vaca para alimentar a su bebé de forma adecuada durante una dieta de eliminación.
5. Exposición a alimentos
Puede que su pediatra desee iniciar una exposición a alimentos si cree que es posible que su hijo haya superado su alergia alimentaria. Antes de iniciarla, los síntomas de su hijo deberían haber desaparecido o al menos haberse estabilizado. ¿Qué puede esperar? En una prueba de exposición, se toman cantidades muy pequeñas de un alérgeno por vía oral. Éstos pueden encontrarse en diversas fórmulas infantiles como zumos de frutas, purés o papillas de cereales en función de la edad del niño. La exposición a los alimentos se puede ser abierta (tanto su médico como usted saben lo que se le va a proporcionar a su hijo), simple ciego (su médico lo sabe pero usted no) o doble ciego controlado con placebo, lo que significa que ni el médico ni usted saben si al niño le proporcionan la fórmula alergénica o el placebo. El tipo de exposición alimentaria realizada con su hijo dependerá de la práctica y la metodología que se suela aplicar en la clínica de su pediatra.
¿Por qué mi hijo tiene APLV?
- A pesar de que el proceso biológico de una reacción alérgica se entiende bien, todavía no está muy claro por qué aparecen las alergias en primer lugar. Si su familia tiene antecedentes de alergias, su hijo es más propenso a contraer una afección alérgica.
- La APLV es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños. Es común porque las proteínas de la leche de vaca son las primeras y principales proteínas alimentarias a las que se enfrentan los lactantes alimentados con leche de fórmula. Es muy poco habitual que los bebés alimentados sólo con leche materna pueden reaccionar a las proteínas de la leche de vaca. Estas proteínas se pueden transmitir a través de la leche materna si la madre ha consumido leche de vaca o productos lácteos.
- No se sabe a ciencia cierta por qué el sistema inmunitario de algunos niños trata de luchar contra una o más proteínas alimentarias. En general, los lactantes y los niños pequeños son mucho más sensibles a estas proteínas ya que sus sistemas inmunitarios son todavía muy inmaduros. Los niños con un largo historial familiar de alergias, asma, urticaria, rinitis alérgica o eccema (padres o hermanos) tienen un mayor riesgo de padecer una alergia alimentaria que los que no tienen familiares con alergias.
- Sin embargo, incluso los bebés y los niños que no tienen antecedentes familiares de alergias pueden cursar síntomas alérgicos.
- Por fortuna, la mayoría de niños dejarán de padecer alergias alimentarias como la APLV. Es más común en los primeros 2-3 años de vida; sin embargo, los síntomas pueden desaparecer por completo al hacerse mayor.
- ¡Precaución! Las pruebas de exposición deben supervisarlas un profesional y se llevan a cabo mejor en una clínica u hospital con equipos y personal cualificado.






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